Transgresión y provocación

(Texto extraido del Deia)

RAMÓN Churruca y Fausto Grossi son unos nuevos Don Quijote y Sancho. Uno vocifera y actúa como poseído por la locura del que dice las verdades del barquero mientras pone de chupa de domine a todo lo que se mueve. El otro se hunde en las disquisiciones de un payaso triste cuyo balbuceo se pierde en la inconexión del que no sabe el sentido de la vida.

Juntos protagonizaron el pasado jueves una intensa presentación de sus mundos en el Café Bar New Drumm, llevando a cabo sendas performances y la exhibición paralela de los vídeos Mefisto y Fausto y Los cuentos de Negruri en los que han contado con la colaboración de Manuel Ortega Lasaga.

La primera acción fue la de Mefisto Negruri, el personaje creado por Ramón Churruca. Un alter ego que entremezcla realidad y ficción caricaturizando la experiencia de la vida y su carrera como artista en el contexto político del nacionalismo. El autor lleva la máscara de sí mismo a la edad de 100 años y no deja títere con cabeza. Una catarsis irónica y crítica que se posiciona contra todo.

La confesión personal da paso a la provocación y pronto, la media sonrisa de los rostros se transforma en rictus menos divertidos. No hay límites en las continuas interpelaciones a los espectadores. La irritación verbal propicia momentos muy intensos. Un clímax no exento de cuestionamiento ni de violenta agitación de sí mismo.

Mientras, el vídeo da lugar a unas imágenes muy contundentes que atrapan y sugieren. El despliegue de las obsesiones y las preocupaciones alcanzan una gran hondura. La actitud frente a la vida tampoco es complaciente en la figura del clown cuya duda le persigue y necesita transmitirla.

La nariz roja que porta Fausto Grossi es la máscara desde la que puede mirar a la realidad y reírse de sí y del mundo. Reparte dinero de pega y parodia a Berlusconi mientras su compañero realiza signos fascistas.

El trabajo conjunto de Ramón Churruca y Fausto Grossi, se sitúa entre el azar y el orden, el gesto y la planificación, el humor negro y el cuestionamiento. Asumen tanto el nihilista happening que busca la connivencia con el espectador como la performance cuya partitura está abierta a la participación, la transgresión y el compromiso. Un resultado que penetra y ausculta la agitación de la disidencia.

Saenz De Gorbea

2 comentarios para “Transgresión y provocación”

  1. ¡¡Y qué yo no me entere de estas cosas!!. ¡¡Ay!!.:(
    Últimamente es lo mío, perderme lo bueno. ¡Qué le vamos a hacer!.
    Si es que ya tengo la cabeza en otro lado…
    ¡¡Besucos!!

  2. El alter ego de algunos da para hacer muchos más cuentos, habrá que ponerse con el guión…

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